La OMEP obtiene el estatus de ASOCIADO de la UNESCO

La OMEP obtiene el estatus de asociado ante la UNESCO: un hito histórico para la educación y los derechos de la primera infancia

La Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP) alcanza un nuevo reconocimiento internacional que refuerza su compromiso con los derechos de las niñas y los niños pequeños y abre nuevas vías de colaboración con la UNESCO.

El 20 de octubre de 2026 marca una fecha especialmente significativa para la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP). En el marco de su 225.ª reunión, el Consejo Ejecutivo de la UNESCO, por recomendación de su Director General, decidió conceder a la OMEP el estatus de asociado, una distinción que reconoce su trayectoria, su contribución sostenida a la labor de la organización y su compromiso compartido con la educación, los derechos y el bienestar de la primera infancia.

Este reconocimiento, establecido por un período renovable de ocho años, supone un avance decisivo en la relación entre ambas organizaciones. Hasta ahora, la OMEP contaba con estatus consultivo; con esta nueva condición, se abre una etapa de colaboración más estrecha y de mayor participación en los espacios de diálogo, planificación y cooperación internacional de la UNESCO.

Más que un cambio institucional, este paso representa una oportunidad para seguir situando a las niñas y los niños pequeños en el centro de las prioridades educativas y sociales. Porque defender la primera infancia significa reconocer que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo humano y que garantizar una educación de calidad desde el comienzo es una responsabilidad colectiva.

Un reconocimiento que fortalece la voz de la primera infancia

El estatus de asociado constituye el nivel más alto de colaboración oficial que la UNESCO ofrece a las organizaciones no gubernamentales. Está reservado a organizaciones internacionales con experiencia reconocida y una trayectoria demostrada de contribuciones regulares y significativas a la labor de la UNESCO.

En su comunicación a la OMEP, la UNESCO destacó que esta decisión refleja una larga historia de colaboración entre ambas organizaciones, así como su compromiso con objetivos comunes.

Para la OMEP, este reconocimiento supone nuevas posibilidades de participación e incidencia internacional. Entre ellas, destaca el derecho a enviar observadores a la Conferencia General de la UNESCO y a tomar la palabra sobre cuestiones que afectan a las niñas y los niños pequeños. Asimismo, permitirá avanzar hacia la firma de un acuerdo marco de colaboración a largo plazo, con prioridades conjuntas; participar en el Comité de Enlace ONG-UNESCO, donde existen puestos reservados para organizaciones con estatus de asociado, y colaborar de manera más estrecha en la planificación de los programas de la UNESCO.

Estas nuevas oportunidades permitirán reforzar la presencia de la educación y los derechos de la primera infancia en los espacios internacionales de decisión, contribuyendo a que sus necesidades, experiencias y derechos ocupen el lugar que merecen en las agendas educativas.

El nuevo estatus también implica una responsabilidad: mantener una cooperación estrecha y regular con la UNESCO y fortalecer la coordinación con las Comisiones Nacionales para la UNESCO en los países donde la OMEP está presente. Un compromiso que invita a transformar este reconocimiento en nuevas alianzas, iniciativas y acciones concretas en favor de la infancia.

Un logro construido desde el compromiso colectivo

La concesión de este estatus es también el reconocimiento de una labor compartida durante años por una red internacional comprometida con la educación, el cuidado y los derechos de las niñas y los niños pequeños.

La presidenta mundial de la OMEP, Adrijana Višnjić-Jevtić, ha destacado la trascendencia de este momento para la organización y para todas las personas que trabajan por la primera infancia:

«Este es un momento histórico para la OMEP y para todas las personas que trabajan por los derechos de las niñas y los niños pequeños».

La presidenta mundial ha subrayado, además, que este logro es fruto tanto del trabajo desarrollado en el seno de la UNESCO por las representantes y los representantes de la OMEP, su expresidenta y el Comité Ejecutivo Mundial, como del compromiso cotidiano de los Comités Nacionales en comunidades de todo el mundo.

En sus palabras, este reconocimiento demuestra la esencia de la organización: «una red mundial cuya fuerza proviene del aporte de cada uno de sus miembros».

Una idea que refleja la identidad de la OMEP y la convicción de que los grandes avances en favor de la infancia se construyen mediante la cooperación, la participación y el compromiso sostenido de personas y organizaciones que comparten una misma causa.

Desde OMEP España: un compromiso que continúa

Para OMEP España, este reconocimiento internacional constituye una oportunidad para reafirmar la importancia de la educación de la primera infancia como derecho fundamental y como base para construir sociedades más justas, inclusivas y solidarias.

El nuevo estatus de asociado fortalece el horizonte de colaboración de la OMEP y abre nuevas posibilidades para impulsar el diálogo entre instituciones, profesionales, comunidades educativas y organizaciones comprometidas con los derechos de la infancia.

En un contexto en el que resulta imprescindible seguir defendiendo una educación infantil de calidad, accesible, equitativa y respetuosa con los derechos de todas las niñas y todos los niños, este avance invita a renovar esfuerzos y a consolidar alianzas capaces de generar cambios reales.

Porque cada avance institucional cobra su verdadero sentido cuando contribuye a mejorar la vida de la infancia. Y porque reconocer los derechos de las niñas y los niños pequeños significa, también, reconocer su presente, escuchar sus voces y garantizar las condiciones necesarias para que puedan crecer, aprender, participar y desarrollarse plenamente.

La OMEP celebra este hito con la mirada puesta en el futuro y con la misma convicción que ha guiado su trayectoria: la primera infancia importa, sus derechos no pueden esperar y su educación es una responsabilidad compartida por toda la sociedad.